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La mentira acerca de ser como Cristo

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Todos queremos ser como Cristo, esa es la realidad del cristiano y por la cual existimos dentro del plan de salvación. Pero esto se transforma en una mentira cuando todo nuestro ser lucha en contra de esta verdad. No podemos profesar a Cristo y luego negarlo con los hechos y el corazón, eso no sólo nos convierte en mentirosos sino en abominables y rebeldes [Tito 1:16, Isaías 29:13, Isaías 48:1, Ezequiel 33:31, 2° Timoteo 3:5].
 

Sección: LA INCONGRUENCIA DE DIOS
O mejor dicho la incongruencia del mundo.
Todo lo que el mundo nos puede enseñar está en abierta
oposición a lo que Dios demanda y quiere de nosotros,
incluso dentro del pueblo que se dice llamar cristiano.

 
 
 
 
Esto nos lleva a tratar de entender, conocer, razonar y escudriñar las escrituras para saber cómo fue Cristo.
La palabra de Dios no es rebuscada, sino que es una exposición directa y sencilla de la verdad celestial. No está sujeta a interpretaciones privadas, sino que es una manifestación incuestionable, absoluta e innegable de todo lo que necesitamos para vivir en amor para salvación.
De la misma manera lo es la exposición de la vida de Cristo tanto en los santos evangelios como en la totalidad de su palabra.
 
¿Cómo fue Cristo? ¿Cómo debemos ser nosotros? Todo está expuesto e la Biblia.
La problemático no es entender la naturaleza de Cristo. La dificultad se presenta cuando nuestro ego resiste esa realidad. Ser como Cristo va en contra de todo lo que la sabiduría del mundo enseña, va en contra de la naturaleza de Satanás, y nosotros estamos dentro de una confrontación directa al querer santificarnos día a día.
Es una lucha del corazón, de la mente, del cuerpo, de los sentimientos, del esfuerzo, etcétera. Ser como Cristo significa tener todo como basura para que Él tome el control de todas las áreas de nuestro ser. Es en esa limpieza para ser presentados por Cristo como una Iglesia gloriosa y sin mancha donde el enemigo refuerza al extremo el embate.
 
¿Queremos ser realmente como Jesús o no estamos dispuestos a tomar la bandera de la verdad para acometer derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo? [2° Corintios 10:5]

¿Cuál es el ejemplo de Cristo?
Si llegamos a intentar ser como Cristo hoy en día perderemos amigos, familiares. Nos van  criticar por cómo somos y no se si todos podríamos soportar la reprobación social acerca de nuestro proceder. ¿Qué dirán de nosotros? Debemos salvaguardar nuestra imagen.
No sólo eso sino que nuestra reacción ante los que infringen y quebrantan la verdad debe ser radical, con la violencia de la valentía que mostraba el Señor Jesús [Mateo 12:34]. El reino de los cielos sufre violencia [Mateo 11:2] a causa de los que se levantan contra la verdad [Romanos 1:18] y sólo los violentos son los que emplean la valentía y la bravura del Señor para pararse firmes contra las asechanzas del diablo [Efesios 6:11].
 
La palabra del Señor es clara. Nosotros también debemos ser claros y vertebrales con la confesión total de nuestro ser. Al confesar a Cristo confesamos su reinado en nosotros, dando por hecho que somos esclavos de obediencia para justicia [Romanos 6:16]. Este cuerpo moribundo ya no nos pertenece, pues no vivimos más nosotros sino que es Cristo quién vive en nosotros [Gálatas 2:20].
 
 


Por Carlos Samuel Mansilla
Twitter: @asusemejanza

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¿Ser como Cristo es un absurdo?

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Como cristianos nos enfrentamos ante un desafío más que grande. Ese desafío consiste en la prerrogativa de ser como Cristo. Todos afirmamos y confirmamos que debemos ser como lo es Él, lo cantamos, lo leemos en la Biblia y lo predicamos como la única manera de vivir. 


Sección: LA INCONGRUENCIA DE DIOS
O mejor dicho la incongruencia del mundo.
Todo lo que el mundo nos puede enseñar está en abierta
oposición a lo que Dios demanda y quiere de nosotros,
incluso dentro del pueblo que se dice llamar cristiano.





Cuando alguien tiene que tomar una decisión importante la respuesta obvia es: Pensá que haría Jesús si estuviera en la misma situación. Cuando un niño hace algo malo, lo confrontamos con la frase: Jesús nunca haría eso.
 
Pero cuando nos confrontamos nosotros directamente, hasta es posible que clasifiquemos de inalcanzable la posibilidad de que nosotros seamos como lo es Él. ¿¡Imposible!? Hasta podríamos asegurar de que no somos dignos ni de su sombra.
Estas son algunas respuestas que podríamos dar nosotros: No le llego ni a los tobillos, no soy digno, sabés todo lo que me falta, etcétera. ¿¡Es Imposible!? ¿¡Es absurdo pensarlo!?
 
TÚ: ¿PUEDES DECIR QUE ERES IGUAL A CRISTO?
A lo que responderíamos: Ser como Cristo es un absurdo. Nadie puede decir o afirmar tal cosa de si mismo. Y si alguien es capaz de decirlo seguramente es un orgulloso, vanidoso y pedante, que ni siquiera entiende lo que significa ser como Cristo.
 
A esta altura podemos marcar claramente quiénes siguen al rebaño o a la corriente y quiénes lideran la verdad de Cristo. Quiénes como pollos están todo el tiempo a merced de los depredadores, que vuelan por encima de sus cabezas sin saber el peligro que en cualquier momento los va a destruir; y las águilas, que por sobre todas las cosas sobrevuelan teniendo el conocimiento de todo lo que sucede por debajo de ellas mismas [Ya todos conocemos estas historias y sus muchas versiones].
 
Cuando nos confrontamos con la cuestión: ¿Somos como Cristo?, la primera respuesta es de rechazo, ya que al hacer introspección acerca de nuestra vida y nuestro proceder siempre nos vamos a encontrar faltos, carentes, insuficientes, incapaces, defectuosos, etcétera [¿No nos eligió Dios por eso?].
 
Pero este pensamiento de afirmar que SER COMO CRISTO es una alegoría bíblica o una ficción bastante apartada de la realidad, es en definitiva un engaño más del enemigo. Esta opinión personal que cada uno puede tener sobre la negación de que exista dicha posibilidad es diabólica y anti bíblica.
 
Esta idea perversa que subyace, va en contra de lo que debemos creer, pensar y de lo que la palabra misma de Dios nos enseña. Al apóstol Pablo lo podemos definir como un líder conforme a los designios de Dios, un águila en vez de un pollo, porque él tenía bien en claro lo que significaba ser igual a Cristo. El podía decir con firmeza:
 
1° Corintios 11:1
Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
 
El Cristo, despojado de su deidad, podía cumplir en perfección, verdad y amor todos los mandamientos del padre.
Jesús mismo instó y exhortó a que lo imiten según el ejemplo que Él había dado:
 
Juan 13:15
Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
 
En el seno de la deidad misma, el padre nos había elegido y predestinado, para que seamos de acuerdo a la imagen de Cristo. El padre mismo es quien quiere que seamos de acuerdo a la imagen del hijo, de la perfección misma.
Pedro expresaba:
 
1° Pedro 2:21
Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas.
 
¿Quién puede contradecir al Padre? ¿Hay alguien capacitado para refutar las afirmaciones gloriosas de la Deidad?
Debemos replantearnos la frase: SER COMO CRISTO. No debemos expresarla como un deseo tierno y mitológico de aspiración, o cómo una frase aceptada por el cristianismo para expresar un deseo sobrenatural imposible.
De la misma manera podemos ejemplificar cuando Dios nos llama a ESPERANZA. Así escribe John White en su libro “Oración”:
 
La esperanza no es un engaño para alentar nuestros espíritus y mantenernos a todos avanzando a ciegas hacia un destino inevitable. 1
 
…estoy usando la palabra esperanza como “certidumbre”. En las escrituras, la esperanza se refiere a hechos futuros que van a suceder, sí o sí. 2
 
Ser como Cristo es parte integral de la Salvación, del plan infinito, y sin entrar en detalles, de la posibilidad de ser a la imagen de Dios por medio del sacrificio del hijo, de acercarnos nuevamente a la comunión con el Padre de acuerdo al designio creacional. Esto debe ocurrir sí o sí.
 
Ser como Cristo es lo que debemos ser, no hay otra opción que no contemple la vida. Fuera de esto es sólo muerte. Por lo tanto negar esto es pecar, es apartarse de Dios, es la muerte, es no entender la revelación del Pan y del Vino.
 
Podemos citar también el siguiente versículo:
 
1° Juan 2:6
El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
 
Debe ser cómo Él, proceder como procedió Él. Tenér el sentir que tuvo Él:
 
Filipenses 2:5
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús.
 
Podemos afirmar entonces que ser como Cristo NO ES UN ABSURDO, sino que es una condición imperativa, y no serlo, negar o rechazar, es PECADO. Negar es negar la palabra de Dios misma la cual nos llama a ser cómo Él y no simplemente a las aspiraciones de “querer ser”.


1. John White. "Oración: Un diálogo que cambia vidas, oraciones poderosas de la Biblia". Certeza Argentina. Buenos Aires, 2009.
2. Idem 1.


Por Carlos Samuel Mansilla
Twitter: @asusemejanza

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El Jesús que no puedes ignorar. John MacArthur

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El Jesús que no puedes ignorar.
Autor: John MacArthur.
Editorial: Grupo Nelson.



Sección: Libros y reflexiones
Reflexiones y acercamientos a libros claves que
nos ayudan a conocer nuestra responsabilidad, un poco
mejor, ante la gracia que se nos ha encomendado.

#LibroCristianoRecomendado




Jesús es el ejemplo supremo para el cristiano, es la aspiración máxima para salvación. No se puede obtener el galardón sin ser como lo ha sido Él. El problema radica en no saber realmente como es que ha sido Él.
 
Aquí podemos encontrar un análisis que contradice la corriente cristiana que busca la moderación y el acercamiento a otras religiones.
Cuando se torna tan común el buscar las coincidencias y las concordancias entre creencias, filosofías, e incluso la política, y se pone de moda la palabra ecumenismo, hay una línea que marca la única verdad y que es la persona misma de Jesucristo.
 
Un análisis de la vida de Jesucristo, que está de manera expresa en los evangelios, nos muestra al Jesús que no se puede ignorar. ¿Cómo es posible que se nos haya escapado la manera en que Jesús actuó ante la elite sacerdotal? En realidad siempre la Biblia nos enseño como ser de acuerdo al ejemplo de la perfección, el problema surge cuando solamente vemos lo que queremos ver.
 
El egoísmo, el materialismo, el individualismo, la codicia, la ambición, la avaricia, y toda la naturaleza humana nos ha nublado la vista, pero ejemplo tenemos en Jesucristo para asumir las responsabilidades eternas.
 
Este libro nos compromete a tener una actitud de lectura y entendimiento responsable acerca de quién fue el Cristo. A releer la palabra de Dios y a pedir al Señor que nos dé ese celo por defender el carácter divino.
Jesús nunca busco la comunión con la falsedad o la mentira, tampoco con la hipocresía y las falsas enseñanzas, Él vino a establecer el reino de Dios mostrando el camino en la naturaleza de Dios y en su palabra viva. Jesús no enseñó nada extraño, simplemente puso en primer lugar la ley divina y eterna.
 
¿Quién fue realmente Jesús? Pero sobre todo cómo es que debemos ser nosotros de acuerdo a sus demandas. La verdad de Cristo no se adapta a los tiempos que corren, mucho menos se busca puntos de coincidencia para no confrontar, ni tampoco se trata de evitar ser desagradables o intolerantes para simpatizar. La verdad no se negocia ni se mercantiliza, la verdad corta y penetra hasta partir el alma.


Links de la editorial y del autor:


Por Carlos Samuel Mansilla
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#LibroCristianoRecomendado

Vasijas versus sepulcros

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Las apariencias de esplendidas características pueden esconder interiormente inmundicias exponenciales. Por eso Dios juzga el corazón [Lucas 16:15]. Porque ahí podemos encontrar la verdadera motivación que mueve a cada ser humano.

 


Sección: LA INCONGRUENCIA DE DIOS
O mejor dicho la incongruencia del mundo.
Todo lo que el mundo nos puede enseñar está en abierta
oposición a lo que Dios demanda y quiere de nosotros,
incluso dentro del pueblo que se dice llamar cristiano.



Una excelente apariencia de una persona puede esconder tras su detallado arquitectónico diseño de hipocresía una vasta cantidad de inescrupuloso excremento [2° Timoteo 3:2-5]. Hay muerte tras las apariencias que profesan piedad si por dentro los corazones no están realmente postrados y humillados ante el Señor [Juan 7:24]. Estos niegan la eficacia de los atributos divinos [2° Timoteo 3:5].
 
Esta contradicción al entendimiento del mundo es una lucha cuerpo a cuerpo para los cristianos. Cuando el Señor Jesucristo nos demanda algo, entonces el enemigo ataca ferozmente sobre ese foco de acción. Es una lucha constante en donde las contradicciones están bien marcadas entre los que aman verdaderamente la salvación [Salmos 147:11] y los que desde la otra vereda buscan su propio bien [1° Corintios 10:24].
 
Pero este asunto no es un asunto de apariencias, porque las apariencias engañan y nuestro Dios no mira el exterior sino la verdad que desde el interior es declarada [1° Samuel 16:7]. 
Mateo 23:27-28
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
Este es un ejemplo más que marcado en relación a las confrontaciones abiertas que había tenido el Señor Jesucristo contra la elite sacerdotal y religiosa de la época. Esta guerra abierta de Jesús con sus palabras directas mostraban que lo que el mundo conforma como virtuoso el Señor lo desecha [Juan 7:24].
 
Las apariencias que el mundo valora son las que Dios desecha. Tan trastocada es la diferencia entre el mundo y lo que Dios demanda, y podemos afirmar que siempre van a ser aguas contrarias. Esta es una guerra en los aires por la verdad y nosotros tenemos ese tesoro dentro de nosotros:
2° Corintios 4:7
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros
Dios conoce el corazón del hombre y sabe cuando los seres humanos dan ese lugar a Dios con toda honestidad. Él dará a cada uno conforme a su camino, y sólo Él conoce el corazón de todos los hijos de los hombres [1° Reyes 8:39].
 
Veamos esta antítesis:
1. Sepulcros blanqueados para sostener las apariencias insostenibles en donde se guardan cosas putrefactas. 
2. Vasos de barro con la natural fragilidad en donde la debilidad expuesta esconde un tesoro incalculable.
Podemos analizar qué es lo que nos motiva y si realmente estamos agrando a Dios o a los hombres [Gálatas 1:10]. Dios lo sabe, nos conoce y nos escudriña [Jeremías 17:10], nos pesa y nos aprueba o descarta [Daniel 5:27].
 
Una deleznable apariencia, con una frágil economía, que se puede considerar ingrata, quizá para Cristo sea quien ha aprobado la más alta prueba, la del interior capacitado y apto [Lucas 21:4] [Hebreos 13:21].
Proverbios 16:2
Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; Pero Jehová pesa los espíritus. 
Quizá el epítome de todo esto, el ejemplo absurdo y más que paradójico, es que la persona perfecta por excelencia fue también rechazada: Jesús. Porque no pudieron entender su perfecto plan, sino que consideraron primeramente que las acciones de Cristo atacaban sus propias perversiones blanqueadas.
El ejemplo de nuestro salvador es la manera de cómo conquistar nuestras propias vidas más allá de nuestras apariencias [Efesios 6:6] [Colosenses 3:2]. Debemos edificar de acuerdo a lo que el Señor nos demanda, aunque eso signifique nuestra sentencia de sufrimiento terrenal.
Así como Cristo: ¡Nosotros! 
1° Pedro 2:4-5
Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 
 
1° Tesalonicenses 2:4
Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
 


Por Carlos Samuel Mansilla
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El TODO y la NADA

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Nuestra pelea está bien definida por Pablo y radica fundamentalmente que la guerra es de nuestro Señor Jesucristo, Dios mismo, la Verdad misma [Juan 14:6], y nosotros somos vehículos para el establecimiento de su reino, para que su voluntad se haga en la tierra [Mateo 6:10] siendo nosotros mismos sus embajadores [1° Pedro 2:9] [2° Corintios 5:20].
 



Sección: LA INCONGRUENCIA DE DIOS
O mejor dicho la incongruencia del mundo.
Todo lo que el mundo nos puede enseñar está en abierta
oposición a lo que Dios demanda y quiere de nosotros,
incluso dentro del pueblo que se dice llamar cristiano.

 
2° Corintios 10:3-5
3. Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4. porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5. derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 6. y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Efesios 6:12
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Este estatus de enviados diplomáticos tiene el mismo significado que veíamos arriba en las cartas de Pablo, en la cual nosotros traemos la verdad del reino peleando con esas armas, y no con las reglas de la carne, ni tampoco según el entendimiento de acuerdo a esas pautas.
En esto hay una gran claridad para expresar que nosotros realmente no somos nada, de la misma manera, si queremos hacer algo por nuestra propia mano, no sirve de nada. TODO lo que hagamos que tenga la impronta, la huella, o siquiera un rastro de nosotros mismos NO SIRVE. Porque hacer algo por nuestras fuerzas, algo que reproduzca el entendimiento mundano, algo que requiera de nuestras energías, trae consigo el egoísmo natural de la militancia según la carne. Y esto pertenece a otro reino. Todo lo que podamos hacer nosotros según nuestro entendimiento era lo que Pablo tenía por basura [Filipenses 3:8], y cualquier esfuerzo natural NO TIENE efectos en el mundo sobrenatural. Cualquier ley de este mundo, según la sangre y carne [Efesios 6:12] no tiene repercusiones en los cielos, ni en las potestades de maldad.
1° Pedro 1:24-25
Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.
Es fundamental entender y concebir dentro de nosotros el reino de Dios, para separar de lo que es terrenal, animal y diabólico [Santiago 3:15] y proceder cortando todo lo malo [Hebreos 3:12, 4:1, 12:15]. Debemos purificarnos diariamente a fin de ser presentados por Cristo, una Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, ni cosa semejante [Efesios 5:27].
Somos exactamente NADA y esa nada, ese envase, ese vaso de barro, es sólo polvo y como polvo al polvo volverá [Génesis 3:19]. La acción la debemos tomar junto con el Señor, en la cual Él es mi fuerza, mi sabiduría, mi entendimiento, mi pensamientos, mi caminar, mis sentimientos, mi TODO.
Por eso Pablo podía decir que era un vaso de barro con el mayor tesoro en su interior: Jesucristo. El único que le daba valor al apóstol es el mismo que hoy nos da valor a nosotros mismos: Jesucristo [Jeremías18:2-6].
2° Corintios 4:7
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.
Por eso Jesucristo dijo que para ser un discípulo [No un creyente, sino uno que practica al pie de la letra la palabra de Dios] hay que renunciar a todo, a padre, madre, y aún a su propia vida [Lucas 14:26] [Romanos 9:20].

Cuando entendamos que somos NADA, cuando nuestra vida sea una ausencia total de nuestro YO, para tener una presencia total de ÉL, vamos a poder encontrar la potencia de quien es TODO. Sólo así vamos a poder decir TODO lo puedo en Cristo que me fortalece [Filipenses 4:13].
 
 
Por Carlos Samuel Mansilla
Twitter: @asusemejanza

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Poema: Estas ruinas

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Cambio esta hastiada vida
por una tumba vacía
Para llenarme de Ti.
Para quebrar y torcer
la historia de mis días.

Es piel
que en tu triunfo renace.
Es música de cuerdas
que en gloria y guerra crece.
Mi ser arpegia
y en tu canción se mece
conquistando mi ser:
Tu palabra permanece.

Su presencia es guía.
Entrego todo ante su gloria.
Nada tengo por estima.
Sólo un cambio radical
levanta estas ruinas.

Es miel.
Es la invasión de estas células.
Es melodía que desgarra.
Es Cristo, su impronta, su mirada.
Su gloria armada
que truena en mis plegarias.
Transformando mi ser,
traspasando mi alma.

Cambio esta hastiada vida
por una tumba vacía
Nada tengo por estima.
Sólo un cambio radical
levanta estas ruinas.




 
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